Por: Bernabé Lagrule
Vivimos en una sociedad que ha aprendido a reaccionar cuando aparece la enfermedad, pero que todavía no ha aprendido a construir salud antes de necesitar un medicamento.
Bernabé Lagrule, coach de fitness y salud fundador y CEO de BL Performance Wellness Center, dice que “cada día veo personas que llegan al gimnasio con un objetivo muy claro: bajar de peso; algunas quieren verse mejor para una boda, otras para unas vacaciones y muchas simplemente desean volver a sentirse cómodas frente al espejo, todo eso es válido”.
Pero su experiencia después de más de tres décadas dedicado al entrenamiento y la salud le hizo entender que el mayor beneficio del ejercicio no está en la apariencia física, “está en la vida que podemos preservar y el músculo no es solo una cuestión estética, es uno de los órganos más importantes para la salud y uno de los mejores aliados del corazón”.
Durante muchos años se nos enseñó que el corazón se cuidaba únicamente caminando o haciendo ejercicios cardiovasculares.
“Aunque el trabajo cardiovascular tiene un papel importante, hoy la ciencia nos muestra algo mucho más amplio: desarrollar y mantener masa muscular mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a controlar la presión arterial, reduce la inflamación crónica, favorece un mejor metabolismo y disminuye significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.
Según el coach, autor del libro “Metodo Lagrule”, cada kilogramo de músculo que construyes representa una inversión en tu futuro.
Lo afirma con la convicción de quien vivió una experiencia traumática, de vida o muerte, cuando sufrió un infarto que cambió totalmente su visión de la vida.
En el momento que enfretó “la incertidumbre de no saber si volvería a recuperar mi salud, aprendí algo que jamás olvidaré: el tiempo es un regalo y el cuerpo también”.
Expresa que después de aquel episodio pudo elegir vivir con miedo, pero “decidí estudiar más, entender mejor el cuerpo humano y asumir la responsabilidad diaria de cuidar el regalo de la vida. Descubrí que el entrenamiento de fuerza, acompañado de una buena nutrición, descanso adecuado y hábitos saludables, no solo transforma el cuerpo; transforma el pronóstico de una persona”.
Las pesas son independencia
Cuando Bernabé Lagrule habla de levantar pesas, no habla únicamente de hipertrofia o rendimiento deportivo, habla de independencia, calidad de vida, de llegar a los setenta, ochenta o noventa años con la capacidad de subir unas escaleras, cargar a un nieto, levantarte de una silla sin ayuda o caminar sin miedo a una caída.
“La verdadera riqueza no consiste en acumular bienes materiales mientras perdemos la salud. ¿De qué sirve trabajar durante décadas para construir un patrimonio si luego no tenemos la energía para disfrutarlo?”.
Muchos esperan tener un diagnóstico para comenzar a cuidarse, cuando aparece la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado o un infarto cambian sus hábitos.
“Pero la salud no debería construirse desde el miedo. Debería construirse desde la gratitud, cada entrenamiento es una forma de agradecer que seguimos respirando, cada comida saludable es una decisión de respeto hacia nuestro cuerpo. Cada noche de buen descanso es una inversión silenciosa que nuestro corazón agradecerá durante años”, dice Lagrule.
Explica que los 50 años no son tarde para entrenar, porque mientras haya vida hay capacidad de adaptación, porque el cuerpo responde a los estímulos adecuados.
En su carrera ha visto personas recuperar fuerza después de décadas de sedentarismo, reducir su medicación, bajo supervisión médica, gracias a cambios sostenidos en su estilo de vida.
“He visto cómo alguien que apenas podía caminar con confianza vuelve a sonreír porque descubre que su cuerpo aún puede mejorar. Eso confirma una verdad sencilla: nunca es demasiado tarde para empezar, pero siempre será mejor empezar hoy que esperar otro año”.
Recalca que hay que cambiar la conversación sobre el envejecimiento porque “envejecer no significa resignarse a perder movilidad, fuerza o autonomía. Una gran parte de ese deterioro puede ralentizarse cuando entrenamos correctamente, consumimos suficiente proteína, dormimos bien y mantenemos un estilo de vida activo”.
El músculo funciona como una reserva de salud, nos protege cuando enfermamos, mejora nuestra recuperación, fortalece nuestros huesos, regula nuestro metabolismo y contribuye incluso a una mejor salud mental. Es mucho más que tejido destinado al movimiento; es un órgano que participa activamente en nuestro bienestar.
Otro punto importante en el estilo de vida de Bernabé es que “aprender a cuidar el cuerpo también es un acto espiritual, no porque la salud nos haga mejores personas, sino porque nos permite servir mejor. Un cuerpo fuerte puede abrazar, trabajar, enseñar, ayudar y amar con más energía. Cuando cuidamos nuestra salud, ampliamos nuestra capacidad de cumplir el propósito que Dios ha puesto en nuestras vidas”.
Exhorta a entrenar para llegar con vitalidad a la vejez, para que tu corazón tenga un aliado más cada día, para tener la libertad de vivir con plenitud, “porque al final, la mejor medicina no siempre comienza en un frasco, muchas veces comienza con una decisión sencilla: levantarte, moverte y fortalecer el cuerpo que te acompañará durante toda la vida”.
