Estado

Por Fernando Rodríguez C.

El desarrollo institucional del país requiere que determinadas prácticas, sin asidero legal ni lógica, adoptadas por instituciones del Estado, sean revisadas con fines de superar costumbres que, no obstante, sus buenas intenciones, dejan mal parada la imagen de las entidades

Minerva Klaudel Frías Ogando juramentada por el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco.

El desarrollo institucional del país requiere que determinadas prácticas, sin asidero legal ni lógica, adoptadas por instituciones del Estado, sean revisadas con fines de superar costumbres que, no obstante, sus buenas intenciones, dejan mal parada la imagen de las entidades que las ponen en práctica proyectando con esas decisiones, un anacrónico absurdo que debe descontinuarse.

En el caso particular de la cámara de diputados, se ha convertido en práctica frecuente la escogencia del o la cónyuge para ocupar la posición vacante por deceso del esposo o esposa y ahora acabamos de ver que, en el caso del fenecido diputado Jorge Frías, fue juramentada, para ocupar la curul, su hija Minerva Claudel Frías, como si los cargos públicos fueran patrimonios heredables.

Si lo que se pretende es no dejar desamparada a la familia del congresista fallecido, considero que el Congreso lo que debe es gestionar una pensión, con el monto de su salario, a favor de la viuda y los hijos menores del difunto, y la posición vacante otorgársele, mediante una terna, al candidato o aspirante con mayor votación en el proceso electoral pasado.

Esa sería una forma elegante y justa de cumplir con el artículo 77 de nuestra constitución y se acabaría con la fea práctica del presente.