No tuve que esperar tener un hijo para aprender lo que significa ser papá.
Desde muy joven, la vida me encomendó la responsabilidad de cuidar, guiar y proteger a mis hermanos como si fueran mis propios hijos. Aprendí a sacrificar mis sueños por amor, a trabajar con el alma cansada pero el corazón lleno, a ser escudo, ejemplo y refugio.
Hoy, como padre de familia, sé que cada etapa me preparó para lo más sagrado: formar un legado desde el ejemplo. Ser padre no es solo biología, es vocación. Es amar sin medida, aunque a veces duela. Es construir futuro aún cuando el pasado te dejó heridas.
Este mes honro a todos los padres presentes, a los que crían con entrega, y también a los que, como yo, asumimos el rol de padre mucho antes de ser llamados así.
Que nunca se apague en nosotros la fuerza de amar, guiar y dejar huella.
¡Feliz Día del Padre a todos los guerreros silenciosos que dan todo por su familia cada día!
Bernabe Lagrule
Padre por vocación, líder por amor, legado por decisión.
