Crisis
Por: Fernando Rodríguez C.
El presidente Donald Trump, a quien se le atribuye tener ínfula de emperador, sigue creyendo que tiene potestad para mandar en el mundo a su antojo, y pobre del que se atreva a opinar contrario a él y a su política de guerra e intervención porque de inmediato apela al chantaje de subir los impuestos a todas sus importaciones como sucedió con España, que tuvo el valor de no sumarse a sus acciones bélicas contra Irán.
Su soberbio accionar, al iniciar, junto a Israel, un aterrador ataque armado contra Irán en base a la suposición de que el país asiático se aprestaba a atacarlo con bombas nucleares, cosa que no ha podido ser demostrada, lo ha metido en un problema que ahora no sabe cómo salir ya que los iraníes le han respondido atacando a Israel y a las distintas bases militares norteamericanas instaladas en distintos países del Oriente Medio.

La repercusión económica y social de esta guerra, que no se sabe cuándo terminará, confirma el criterio de quienes consideran que Donald Trump no solo representa un peligro para los EE. UU., sino también para el mundo, porque además de la desastrosa situación económica mundial creada, muere a diario una gran cantidad de víctimas inocentes como mujeres, niños y ancianos.
