Desde mediados de 2025, el panorama financiero dominicano ha experimentado un cambio significativo debido a las políticas implementadas por la Junta Monetaria y el Banco Central. Mediante una estrategia combinada que incluyó la inyección de RD$81,000 millones al sistema y una reducción progresiva de la tasa de política monetaria, las autoridades han logrado abaratar el costo del dinero. Este movimiento buscaba, desde su inicio en junio de ese año, dinamizar la economía facilitando condiciones más cómodas para el crédito y el consumo.
El impacto más inmediato se reflejó en el mercado interbancario, donde se gestiona la liquidez inmediata de las instituciones financieras. Entre mayo de 2025 y enero de 2026, las tasas para préstamos de muy corto plazo (de 1 a 7 días) sufrieron una caída drástica, pasando de un 13.19 % a un 5.80 %. Esta reducción de más de 700 puntos básicos evidencia una mayor disponibilidad de efectivo en el sistema, permitiendo que los bancos operen con costos operativos mucho menores que en el período previo a las medidas.
Como consecuencia directa de este excedente de liquidez, los bancos y asociaciones de ahorros han ajustado también lo que pagan a los ahorrantes.
En la banca múltiple, las tasas pasivas descendieron del 9.63 % al 5.93 % en apenas ocho meses, mientras que las asociaciones de ahorros realizaron un ajuste similar, situándose en un 6.39 %. Esta tendencia a la baja en el costo de captación de recursos ha sido el motor principal para que las entidades financieras puedan, a su vez, ofrecer préstamos más atractivos al público general.
Finalmente, el beneficio se ha consolidado en las tasas activas, que son las que afectan directamente a quienes buscan financiamiento para proyectos o vivienda. El promedio de interés para préstamos en la banca múltiple bajó de 14.99 % a 13.59 % al cierre de enero de 2026. Por su parte, las asociaciones de ahorros y préstamos también mostraron una reducción en sus tasas promedio, ajustándose al 14.81 %, confirmando que las medidas de estímulo han logrado permear toda la estructura crediticia del país en favor del usuario final.
