Por: Isidoro Santana
Aunque sea verdad aquello de que “el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”, y de que estamos viviendo tiempos poco propicios para andar soñando, al finalizar este 2025 a uno no le queda más remedio que seguir soñando que el nuevo año será más auspicioso.
Ojalá que el mundo encuentre por fin la paz.
Ojalá que las sociedades encuentren un medio civilizado y justo de dirimir sus quejas.
Ojalá que el presidente estadounidense y toda su sociedad entiendan que el problema del narcotráfico y la adicción a las drogas es algo que tienen que resolver ellos dentro de sus fronteras, y no pretender que sean otros países que se lo resuelvan.
Ojalá que Estados Unidos entienda que, sea cual sea la opinión que los latinoamericanos tengamos sobre el gobierno de Nicolás Maduro, queremos que los venezolanos resuelvan los problemas de su democracia, sin que sea otro que se la imponga.
Ojalá que entienda que los latinoamericanos no queremos más intervenciones militares en nuestra región, ni mucho menos una guerra, tras haber construido la única región pacífica del mundo.
Ojalá que entienda que América Latina es de los latinoamericanos, y que no es verdad que el petróleo, el gas y el oro del subsuelo de Venezuela es porque se los han robado a los Estados Unidos, sino todo lo contrario.
Ojalá que el presidente dominicano Luis Abinader entienda que el poder de que ha sido investido no es para que esté prestando nuestro territorio, ni los recursos de nuestras fuerzas armadas, para que un poder extranjero los utilice para agredir a nuestros vecinos y hermanos.
Ojalá que …
Bueno, ojalá que a todos nos vaya mejor en el 2026
Isidoro Santana
