De acuerdo con Gartner, para finales de 2026, el 40% del software corporativo contará con agentes inteligentes incorporados
Según IDC, 2026 marcará el año en que el mercado finalmente dejará atrás la fase de experimentación para entrar de lleno en una adopción generalizada, impulsada por capacidades más maduras y casos de uso que ya demuestran valor tangible. Pero este cambio de escala no será automático: exigirá que las organizaciones redefinan lo que entienden por éxito. Los líderes de TI deberán dejar de medir únicamente eficiencia operativa y comenzar a evaluar el impacto estratégico y medible de la IA en el negocio.
“En esta nueva etapa, no bastará con sumar herramientas inteligentes al portafolio tecnológico. El verdadero diferenciador estará en la capacidad de rediseñar procesos de punta a punta, reimaginar recorridos completos y habilitar interacciones personalizadas en tiempo real.
La IA tendrá que integrarse de forma orgánica en cada nivel operativo —desde la planta de producción hasta la alta dirección— para generar un valor sostenido”, señala Javier Cordero,VP y Director General de Red Hat NOLA
Según Cordero, en 2026, las organizaciones deberán apoyarse en una nueva arquitectura empresarial construida sobre tres pilares fundamentales: el control de los datos, la capacidad de inferencia y la modernización tecnológica.
Estos elementos no operan de forma aislada; se potencian entre sí para garantizar que la IA no sólo funcione, sino que impulse valor real, genere confianza y habilite modelos operativos más resilientes y eficientes.
En un entorno donde las expectativas de clientes, reguladores y colaboradores evolucionan rápidamente, dominar estos pilares será decisivo para sostener una adopción responsable y estratégica.
De acuerdo con Gartner, para finales de 2026, el 40% del software corporativo contará con agentes inteligentes embebidos, transformando la manera en que las empresas interactúan con sus clientes y operan internamente.
Los primeros efectos serán visibles en áreas como atención al cliente, donde chatbots y asistentes avanzados combinarán historial, preferencias y comportamiento en tiempo real para ofrecer experiencias altamente personalizadas.
Estas interacciones contextualizadas obligarán a las organizaciones a replantearse no solo qué ofrecen, sino cómo lo ofrecen, por qué canal y de qué manera se comunican con sus audiencias.
