Señor ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales tenga compasión y piedad de la arboleda del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, y de la República Dominicana en sentido general, pues este país no aguanta tantos derrumbes de árboles que tanta falta hace para que disfrutemos de un medio ambiente más puro y más sano.

 

Por JOSE BAUTISTA

Las normas jurídicas establecen que no se puede ser juez y parte de hecho que acontece, lo que indica que apena mucho que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, haya dado el permiso al Ministerio de Deportes para que ejecutara una tala indiscriminada de árboles en el legendario Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, espacio que no solo funge como un espacio para la práctica de distintas disciplinas deportivas, sino que también constituye un pulmón verde del Distrito Nacional.

Esta criminal actividad en la que el Ministerio de Deportes que dirige Kelvin Cruz, se llevó de cuajo unos 300 árboles que llamó la atención de diferentes sectores sensibles del país y que tiene como meta derribar 3 mil árboles para la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe el próximo año 2026.

Parece que no hay otra fórmula que sea más viable y más humana para realizar esos juegos, sin poner en práctica un desmonte de esa naturaleza, y quiérase o no influirá negativamente en le verdor del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, espacio en el que todos los días cientos de personas caminan y se ejercitan por una mejor calidad de vida.

Aunque en principio se quiso negar que fue el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales que dio la orden para la mortal tala de árboles, incluyendo frondosos robles, se comprobó que fue esa institución que ordenó la descabellada acción.

Lo penoso de todo esto es que Miguel Ceara Hatton, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se haya prestado para que se derribaran cientos de árboles, los cuales podrían ascender a 3 mil en los días por venir.

Organizaciones y ciudadanos han externado su descontento y han pedido la intervención de las autoridades para detener esa indiscriminada deforestación de ese pulmón verde de la Capital de Santo Domingo.

Señor ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales tenga compasión y piedad de la arboleda del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, y de la República Dominicana en sentido general, pues este país no aguanta tantos derrumbes de árboles que tanta falta hace para que disfrutemos de un medio ambiente más puro y más sano.

 

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