Es lamentable que de los más de 2.8 millones de los criollos nacionales que residen en el exterior, el 55 por ciento vive en los Estados Unidos, los cuales son jóvenes que alcanzan una edad menor de 34 años; y en plena vida productiva
Por JOSE BAUTISTA
La República Dominicana como uno de los países más productivos del Caribe no debe darse el lujo que los jóvenes se vayan al exterior a buscar mejores condiciones de vida, pues el Estado tiene que proteger a la población, con fuentes de trabajo seguras, servicios de salud óptimos, viviendas y buena alimentación que les permita vivir con dignidad en la tierra que los vio nacer y crecer.
Es lamentable que de los más de 2.8 millones de los criollos nacionales que residen en el exterior, el 55 por ciento que vive en los Estados Unidos, los cuales son jóvenes que alcanzan una edad menor de 34 años; y en plena vida productiva.
Incluso una buena parte son profesionales egresados con una carrera universitaria (fuga de cerebros), que muy bien podrían estar prestando sus conocimientos a beneficio del país. Otros laboran como obreros en fábricas, supermercados, industrias muchas veces de forma infrahumanas, lejos de sus familias, para ayudar a sus congéneres a “vivir mejor”.
Esa diáspora juvenil que reside en los Estados Unidos necesita de más protección del Estado dominicano, pues una gran cantidad de ellos trabajan en esa nación estadounidense sin descanso, porque llevan hasta dos turnos laborales para poder pagar renta, servicios, comprar alimentos y enviar algún dinero a sus familias.

Los dominicanos jóvenes residentes en los Estados Unidos, nación que dirige y administra Donald Trump, tienen que hacer malabares para vivir dignamente como la gente, debido a que algunos laboran en las calles vendiendo productos comestibles, tales como: frío frío, chicharrones, empanadas, frituras, víveres, comidas, desayunos y otros venden sus fuerzas de trabajo en barberías, salones de belleza y ofrecen servicios de taxis.
Un dato significativo es que el 53.4 por ciento de la población migratoria en el año 2024, son mujeres, estadística que el Estado dominicano debe valorar para que elabore políticas públicas nacionales que mejoren las condiciones de vida de nuestras féminas.
A pesar de que la diáspora juvenil dominicana dobla el lomo incansablemente para hacer algunos ahorros para cuando se retire para la República Dominicana, su esfuerzo se ve afectado por problemas de salud y en gran medida regresan enfermos a la tierra de Duarte, Mella y Sánchez.
