LOS ACTOS DIABÓLICOS SE REALIZAN PRÓXIMOS AL LUGAR DONDE DESAPARECIÓ EL NIÑO DE TRES AÑOS RONALDI GRULLÓN

 

Por JOSÉ BAUTISTA

El periodista Ramón Tolentino presentó unos sangrientos videos en el programa “Esto no es Radio”, en los que se observan nacionales haitianos en sectores cercanos a Los Tablones, Manabao, Jarabacoa, lugar donde desapareció el niño de tres años Ronaldi Grullón, realizando ritos satánicos (carnivalismo), pues de manera salvaje descuartizan un toro negro, no sé sí  es propiedad de ganaderos de la zona, y la sangre se la echaron en el cuerpo, y se la tomaban como si se tratara de agua.

También se ve claramente como toman un niño y lo sacrifican entre diálogos de budú, y hacen numerosa ronda donde igual ingieren desproporcionadamente bebidas alcohólicas y sangre del toro ejecutado debajo de un espeso bosque.

Al ver esos horribles videos mí cuerpo se estremeció de impotencia, debido a qué me pregunté, pero en estos boscosos campos de Jarabacoa se anidan ghettos haitianos que profesan o practican carnivalismo, crueldad, salvajismo, violencia, irrespeto, delitos, y sobre todo invasión desconsiderada en sus productivos predios agrícolas.

Yo pensaba y creía que en la República Dominicana sólo habían asentamientos haitianos como: el “Pequeño Haití”, del Mercado Modelo del Distrito Nacional; Pedernales, Jimaní, Juana Méndez, Elías Piña, El Hoyo de Friusa, Mata Mosquito, Villa Playvood, Kosovo, Cristinita, y otros pueblos o sectores donde los ilegales del vecino país quieren imponer su desagradable cultura de brujería.

Pienso que estas personas de estatus irregular tienen que ser detenidas por la Dirección General de Migración (DGM), porque no es posible que esos ilegales se crean que ellos pueden hacer lo que les viene en ganas como sí estuvieran en una selva.

La labor de Migración debe ser extendida en los 48 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional para poner un límite a esa población depredadora de los recursos naturales de este país.

Las mugrosas y desagradables acciones de la comunidad ilegal haitiana  que pernocta nuestra nación deben detenerse, sin importar las circunstancias. No importa que los enemigos internacionales de los diferentes organismos nos tilden de racistas.

Estamos cansados de que tanta gente sin ninguna documentación legal se crean que tienen el derecho de vulnerar nuestras normas y leyes constitucionales que nos rigen como un Estado organizado desde el 27 de febrero de 1844, cuando Ramón Matías Mella lanzó su trabucazo que nos declaró libres e independientes de toda potencia extranjera.

No esperemos que mañana sea tarde para mantener a raya a quienes quieren imponer sus malas acciones satánicas y sangrientas en la República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

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