Enfoque

Por Felipe Román

Apreciado y amable lector, es sumamente probable que usted piense que el título de este artículo es absurdo. Y para robustecer lo anterior diga: hasta la persona más inculta sabe que los dolores de cabeza afectan tanto a hombres como a mujeres. De manera humilde, aceptamos que afectan a uno y otro sexo, sin embargo, es muy importante destacar que UCLA HEALTH, la clínica MAYO y otras Instituciones prestigiosas, informan que por cada hombre con migraña -ese es un tipo de cefalea- hay tres mujeres que sufren fuertes dolores de cabeza.

Y eso debería ser estudiado con verdadero rigor científico, porque, además de padecer esa difícil molestia física, también en ocasiones ese trastorno les acarrea problemas laborales y de convivencia con sus relacionados, porque en muchos casos junto a la cefalea, también las mujeres se tornan hipersensibles e irritables.

Quien esto escribe cree que ese trastorno no ha sido estudiado con verdadera profundidad. La razón es que los grandes laboratorios farmacéuticos no tienen un real interés, debido a los enormes beneficios económicos que reciben, por la inmensa cantidad de mujeres a nivel mundial que gastan muchísimo dinero en medicamentos que tan solo les producen un alivio momentáneo. Eso nos hace recordar las desgarradoras palabras del evangelista Marcos, para referirse a los médicos, veamos: «Una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, había empeorado». (Marcos 5:25-26. Versión Biblia de Jerusalén Latinoamericana).

Lamentablemente la mayor parte de los especialistas que tratan con frecuencia los dolores de cabeza suelen hacerlo de manera frívola. Por ejemplo, una persona acude al cardiólogo por cefalea y por lo regular este especialista conversará un «poquitín» con ese paciente. Le tomará la tensión arterial, la cual estará relativamente elevada por la angustia de ir al médico y la tensión expectante de qué le encontrarán.

El cardiólogo seguirá su rutina acostumbrada. Le hará un electrocardiograma, le indicará prueba de esfuerzo, estudios radiológicos, pruebas de laboratorio y, aunque arrojen resultados dentro de los parámetros normales, casi siempre adoptará ante el paciente una conducta de «semidios», y con voz de «sabelotodo», suele decirle: todas sus pruebas analíticas están normales… sin embargo, como la tensión arterial se mantiene elevada y esta es una causa de dolores de cabeza, entonces vamos a indicarle…

Lo penoso es que, aunque dijo que la hipertensión arterial es una de las causas de cefalea, también debió pensar lo que hasta un estudiante de medicina sabe, y es que los trastornos renales suelen ocasionar hipertensión arterial que produce cefalea. Sin embargo estos «semidioses» no suelen indicar pruebas renales, ni remitirlos a un nefrólogo, y lamentablemente muchos de estos pacientes podrían terminar padeciendo de una insuficiencia renal, la cual aunque sea una persona creyente y de gran fe, reaccionará con gran angustia ante una información tan destructiva del alma y del cuerpo.

Veamos ahora la conducta de un neurólogo. Estos deberían ser quienes den la «solución» más ideal para los dolores de cabeza en hombres y mujeres. Sin embargo, es verdaderamente deprimente, que después de cursar varios años de carrera universitaria, un año de pasantía médica, tres años de medicina interna, más lo que dura la subespecialidad en neurología, entonces todo ese esfuerzo culmine en la «tragicomedia» de hacerle caso de manera simplona a un visitador a médico que su «formación» no es mayor a cuatro meses. El asunto es que este visitador o visitadora -casi siempre hermosa- le dice al neurólogo que el medicamento antidepresivo cuyo nombre genérico es Amitriptilina, y que también se comercializa con muchos otros nombres dependiendo del laboratorio farmacológico, es prácticamente la «panacea» para las migrañas. Y ciertamente produce un alivio para este tipo de cefalea, pero de corta duración, debido a que calma el estrés que acompaña a las migrañas, pero no por todas las sandeces que las grandes farmacéuticas han puesto a circular y que visitadores repiten como si fuesen loros «amaestrados».

Para que usted amable lector no crea que esa conducta pueril es tan solo de muchos de nuestros especialistas en esa área, veamos lo que nos dice la prestigiosa neuróloga norteamericana, Danielle Wilhour, profesora en la universidad de Colorado, Estados Unidos. La BBC News Mundo, recoge sus palabras: «Cerca de 800 millones de personas en todo el mundo tienen migrañas. Solo en Estados Unidos cerca de 39 millones de personas, aproximadamente 12% de la población, las padecen con regularidad. Y la mayoría de éstas personas son mujeres, tres veces más que los hombres».

Lamentablemente, la mayor parte de los especialistas que tratan con frecuencia los dolores de cabeza suelen hacerlo de manera frívola.

Lamentablemente, la mayor parte de los especialistas que tratan con frecuencia los dolores de cabeza suelen hacerlo de manera frívola.EXTERNA

Esa distinguida neuróloga, al igual que otros especialistas de renombre, respalda la tonta teoría de que las migrañas en las mujeres están directamente relacionadas con el ciclo menstrual, o sea, los días que anteceden a la menstruación y durante su duración.

Claro lo dicen de una manera que parece ser muy convincente: «cuando las niñas llegan a la pubertad, las posibilidades de tener migrañas aumentan. Esto se debe a los niveles fluctuantes de las hormonas sexuales, principalmente el estrógeno. Algunas niñas tienen su primera migraña alrededor de su primer ciclo menstrual. Pero las migrañas suelen ser más frecuentes e intensas durante el ciclo reproductivo de la mujer, durante la edad fértil. Investigadores estiman que cerca del 50 y 60% de las mujeres con migrañas, experimentan migrañas menstruales. Un grupo de fármacos que salió al mercado en los años 90 -los triptanos- se usan generalmente para tratar migrañas». (Danielle Wilhour).

Veamos algunas cosas: 1- si la teoría de migrañas por el ciclo menstrual fuese cierta, entonces no hay que ser científico para preguntarse ¿por qué la migraña no desaparece por completo, o se atenúa hasta ser prácticamente imperceptible, cuando el ciclo menstrual desaparece por la menopausia?… y lo cierto no es tan solo que no desaparece, sino que las mujeres menopaúsicas suelen tener migrañas más fuertes y con un mayor cortejo sintomático que cuando menstruaban.

2- Pasaron 40 años desde la aparición de la Amitriptilina en 1950 -para tratar las depresiones y las migrañas- hasta aparecer medicamentos llamados Triptanos, en 1990. Todos esos fármacos tan solo logran producir una ínfima mejoría, debido esencialmente a que no van a las causas.

3- Si usted tiene paciencia y continúa leyendo, quien esto escribe le dirá más adelante lo que consideramos la causa fundamental de las migrañas.

Y además para complacer una petición del colega general cirujano Luis Díaz Morfa, también diremos qué hacer para que esta no le afecte. O que tan solo sea de tan poca intensidad que no logre impedir que usted realice sus actividades cotidianas con buen estado de ánimo.

4- Lo que hemos denominado como “teoría tonta” sobre la génesis de las migrañas por el ciclo menstrual, también choca con el hecho de que hasta la década del 60 del siglo pasado, los dolores de cabeza afectaban más a los hombres que a las mujeres. Y es irrefutable que esas mujeres al igual que las actuales, también menstruaban.

Veamos ahora que el origen de las migrañas está relacionado con una capacidad mental de las mujeres, de la cual todas se enorgullecen: Su habilidad para pensar y realizar varias tareas prácticamente al mismo tiempo. Esto las empresas lo conocen con el pomposo nombre de “Multitasking”, y esa habilidad contribuye a que exista una predilección de los empresarios al momento de otorgar más puestos de trabajo a mujeres.

Se afirma -sin que se haya podido comprobar- que esa capacidad se debe a que ambos hemisferios cerebrales de las mujeres se mantienen conectados. Sin embargo, eso que visto superficialmente parece ser tan bonito y loable, en realidad tiene la paradoja de convertirse en un «arma letal», biológica y afectiva contra ellas. Biológica por el propio dolor de cabeza migrañoso que produce. Y afectiva por su cortejo sintomático de irritabilidad, hipersensibilidad y otras manifestaciones. Esa capacidad de poder pensar y hacer varias cosas al mismo tiempo es verdaderamente estresante, porque se libera el cortisol -sustancia bioquímica responsable del estrés – y también anfetaminas y la noradrenalina. Estos medicamentos tan solo sirven para producir un alivio momentáneo, igual o parecido al que lograban nuestras abuelas poniendo bolsas de hielo en la región frontal y en la nuca.

Entonces como ya sabemos que esa «capacidad» no es beneficiosa, ahora vamos a explicarles a las mujeres lo que podrían hacer para evitar «crisis migrañosas», o que en caso de que sigan apareciendo, sean sumamente atenuadas:

1- Dando la mejor definición de inteligencia, o sea, la capacidad de saber diferenciar lo fundamental de lo accesorio.

2- Lo anterior es muy importante porque al priorizar las cosas de nuestra vida cotidiana, entonces dejará de estresarse por aquellas que podrían ser importantes, pero no fundamentales.

3- Para lograr lo del punto anterior, sería sumamente beneficioso que se compre una agenda bien bonita -que sea bonita podría parecer un detalle trivial, pero no es así, porque los detalles influyen directamente sobre el cerebro. Y usando esa agenda, realizar los asuntos principales día por día, poniendo en práctica la enseñanza de nuestro maestro Jesucristo: «No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal». (Mateo 6: 34).

Y también poniendo en práctica la enseñanza que encontramos en el libro de Eclesiastés de la Biblia: «Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo» (Eclesiastés 3:1. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana). Comprender que es nocivo para la salud tratar infructuosamente de resolver prácticamente varias cosas al mismo tiempo.

5- También, aunque sea una ejecutiva muy importante y con muchas responsabilidades bajo sus hombros, o una servidora sencilla, saquen tiempo para ir por lo menos tres días a la semana al gimnasio y ejercitarse por lo menos durante 45 minutos. Eso les hará liberar endorfinas y oxitocinas, sustancias bioquímicas que les harán la contra al cortisol, las anfetaminas y la noradrenalina, funcionando como una especie de antídoto contra la migraña, e incluso eso le aumentará la libido.

Aunque los ejercicios podrían hacerlos en su casa, lo más conveniente es que acuda al gimnasio por razones obvias.

6- Que esté consciente de que aunque le hayan tratado la migraña con antidepresivos e incluso con ansiolíticos, eso no indica que usted sea depresiva, ni neurótica.

7- Que aprenda a hacer ejercicios de respiración para calmar el estrés, aunque no tenga migraña.

8- Que practique la higiene del sueño, que entre otras cosas consiste en acostarse prácticamente a la misma hora y desconectarse de todos los instrumentos electrónicos, por lo menos una hora antes de ir a dormir.

Conclusión: Esperamos y deseamos que las mujeres perciban bien que no están condenadas a sufrir cefaleas toda su vida.

El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército

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